El Alaskan Malamute es la raza nórdica
de carácter más difícil, posiblemente debido
a sus orígenes salvajes o a los cruces consanguíneos
llevados a cabo para su recuperación. Un ejemplar adulto
debe ser afectuoso y amistoso, aunque no llega a ser un perro
de un solo dueño. Leal y devoto, dispuesto al juego si
se le invita, impresiona por su dignidad una vez alcanza la
madurez.
Debido a su carácter, resulta recomendable adiestrarlo
correctamente: los dos problemas más importantes son
la sociabilización y la cohabitación, que deben
realizarse ya a edades tempranas, recurriendo a técnicas
inspiradas en la jerarquía dentro de la manada, al respetar
las relaciones de dominancia y sumisión características
de grupos de cánidos.

Es importantísimo que su Alaskan Malamute
se convierta en un perro muy educado, que sepa cómo comportarse
en cualquier situación .Para llegar a ser así,
el perro necesita conocer muchas cosas y muchas situaciones.
Cuánto más lo sociabilicemos más fácil
será la convivencia con el resto de perros y personas.
Comience desde el primer momento a habituar al cachorro a su
nombre. Para el Alaskan Malamute, que a menudo tiene una naturaleza
muy independiente, la llamada es una orden fundamental y deberá
exigir mucha obediencia. No permita nunca que el perro desobedezca.
El Alaskan Malamute es uno de los perros más
simpáticos: su carácter afectuoso y su inteligencia
harán de él un excelente compañero. Sin
embargo no hay que olvidar que es un perro que necesita movimiento
y compañía. Estos perros no padecen el frío,
pero sufren particularmente la humedad. Además del cuidado
normal del pelo nuestro perro deberá pasar un control
periódico de las uñas si es un perro que no se
mueve mucho (lo cuál no es muy conveniente en un Alaskan
Malamute).
En climas calurosos, su salud corre peligro:
se fatiga en exceso y su piel suele cubrirse de eczemas una
situación peligrosa para su salud.
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