La cabeza es agradable a la vista, debe ser armoniosa y
proporcionada con respecto al cuerpo del perro; el cráneo
no debe ser redondeado; el hocico no es nada deseable largo,
pero tampoco demasiado corto; los ojos deben ser oscuros,
con el borde de los párpados muy pigmentado, ligeramente
almendrados y no prominentes; las orejas deben ser pequeñas,
erectas, en forma de uve invertida y de inserción
no muy separada; el pelo que las bordea debe ser cortado
sobre su tercio superior. En el Yorkshire no hay distintas
tallas, sólo se especifica que el peso máximo
debe ser de 3,175 kilogramos (7 libras). El ideal se encuentra
entre 2 y 2,5 kilogramos, tanto para machos como para hembras.
La cola es el reflejo de la línea dorsal; se eleva
ligeramente sobre la línea del dorso, preferentemente
90 grados; se corta a los pocos días del nacimiento.
Las extremidades delanteras deben ser rectas; una mala implantación
de los miembros anteriores provocará una posición
defectuosa de los pies. Las extremidades posteriores tienen
una angulación muy marcada, lo que se aprecia, sobre
todo, al andar.
Sólo existe una variedad de color con distintas
intensidades. Debe ser azul metálico oscuro en el
cuerpo y dorado oscuro en cabeza, pecho y patas. De textura
sedosa y brillante; el pelo debe tener suficiente calibre
para que caiga a ambos lados del cuerpo con un peso adecuado
para que no se ondule, rice o quede con aspecto algodonoso.