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Es una raza de muestra alemana
muy robusta y de gran resistencia. Se la adiestra con bastante
facilidad y encuentra utilización para diversas especies
de animales: perdiz, faisán, codorniz e incluso el
corzo, debiendo cazar, por tanto, en terrenos muy variados,
a los cuales se adapta con relativa facilidad. Existe en tres
variedades de capa: de pelo corto y fino, de pelo corto y
duro y de pelo largo. Las tres tienen en común un buen
olfato y un gran afecto por el amo, a lo que se agrega una
cierta desconfianza hacia los extraños. |
Este perro desciende
seguramente de un Braco alemán más antiguo y,
en su aspecto actual, ya era conocido en 1600, aunque se encontrara
exclusivamente en las perreras de los duques de Sajonia-Weimar,
de los cuales después tomó el nombre. Durante
siglos permaneció como propiedad exclusiva de estos
duques, y sólo a comienzos del siglo XX empezó
a extenderse por toda Alemania, entrando en competencia con
el Kurzhaar.
Particularmente vivaz, el Braco de Weimar
es un perro de buena constitución, de tamaño
bastante grande (el máximo para los machos es de 70
centímetros de alzada a la cruz), muy elegante, con
estructura compacta y musculosa. Además de ser un buen
perro de muestra, el Weimaraner es también óptimo
cobrador y sabe seguir perfectamente el rastro de la presa
herida. La cabeza, en buena proporción con el resto
del cuerpo, tiene orejas de buena longitud, de nacimiento
alto. La capa, en todas las variedades del pelo, es gris en
diversas tonalidades, desde el plateado al corzo y al gris
ratón, con la cabeza y las orejas de color ligeramente
más claro.
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