En lo que coinciden prácticamente la totalidad de
las teorías es que en esa isla ya había un
tipo de perro llevado por los indios beothuk, quienes iban
a pescar allí durante el verano. Debido a las condiciones
climáticas extremas en las que debía subsistir,
este tipo de perro fue formándose con los ejemplares
más fuertes y los mejor dotados para la pesca. A
su vez, como también eran utilizados para tirar de
cargas, los ejemplares eran grandes.
Los estudios llevados a cabo sobre restos fósiles
determinan que tienen un entronque con el antiguo Dogo del
Tíbet, que llegaría a la isla, supuestamente,
de la mano de los vikingos. En la formación de la
raza tal como se la conoce hoy, según la teoría
más extendida, intervinieron los colonos británicos,
quienes cruzaron Mastiff, Spaniel y Molosos descendientes
de Mastines Tibetanos. No se descarta la idea de que también
se añadieran a esa lista de cruces los realizados
con los perros oriundos de Terranova, de los que había
dos variedades, una de mayor tamaño, que vivía
semisalvaje en el interior de la isla, y otra más
ligera, más dócil y con muchos ejemplares
de color negro.
En 1780 la Sociedad Zoológica de Aclimatación
de la isla dicta un documento mediante el que se limita
la posesión de estos perros a un solo ejemplar por
familia, sobre todo porque en época de pesca se dejaban
en libertad. Llegaron a ser tan numerosos que en 1815 se
decidió sacrificar a todos los Terranova que anduvieran
libremente sin bozal.
Justo en esa época comenzó la importación
de este tipo de perro por parte del Reino Unido, especialmente
hacia la ciudad de Pool, la que por entonces mantenía
una relación comercial más intensa con Terranova.
Durante todo aquel tiempo fueron utilizados en trabajos
relacionados con el agua además de como animales
de tiro. Fueron muy solicitados como perros de a bordo,
como salvadores de náufragos y como guardianes.
La exposición de Birmingham de 1860 fue la primera
que gozó de la presencia de perros de Terranova,
pero no es hasta 1878 cuando se inscribe en el Libro de
Orígenes al primer ejemplar. Para la formación
del club de la raza hubo que esperar hasta 1886, sin embargo,
en 1892 fueron presentados en Preston ciento veintiocho
perros de esta raza, lo que da una idea de la popularidad
que adquirieron en poco tiempo.
Su prestigio atravesó todas las fronteras; así,
en Estados Unidos se fundó el club de raza en 1885
y en 1893 lo hizo el Club Terranova del Continente (DNK).