Pero el San Bernardo no se limita a proteger a los niños
sino que, incluso, los educa para alejarlos del peligro.
Y mucho cuidado debe tener aquel extraño que trate
de ocasionar un daño a su pequeño protegido,
pues toda la furia de sus cien kilos de perro pueden darle
una desagradable sorpresa.
Como es bien conocido, ha sido empleado en el pasado para
el rescate de viajantes y alpinistas que se encontraran
en situación difícil a lo largo de los pasos
nevados del Gran San Bernardo. En la actualidad, casi exclusivamente
es un perro de compañía, pero no adecuado
para vivir en un departamento. Algunos ejemplares son empleados
actualmente como perros de salvamento en los alúdes.
El San Bernardo de Pelo Corto soporta perfectamente las
bajas temperaturas, siendo la variedad más apreciada
para la montaña. El San Bernardo de Pelo Corto sigue
siendo entrenado para el salvamento en aludes, dando excelentes
resultados.