La historia del Mastin Napolitano sigue los pasos de la
del imperio romano. Con la caída de este último,
aquellos colosos casi desaparecieron. Sólo se salvaron
pocos ejemplares conservados muy celosamente por algunos
criadores entusiastas, gracias a los cuales este "monumento"
ha podido llegar hasta nosotros. El último "toque"
ha sido dado por el conocido cinólogo y escritor
Piero Scanziani que, en la inmediata postguerra, recuperó
espléndidos ejemplares que, seleccionados con cuidado
y pericia dieron notables resultados. Desde entonces, no
resulta exagerado decir que el Mastín napolitano
ha experimentado un cierto auge, especialmente en Italia,
que ha llegado también a atravesar sus fronteras.