Sangre nueva: Setter rojo, Bloodhound color arena. Se habla
incluso de Retrievers negros. Pero ya tenemos a un perro
puramente cazador, impulsivo, de buen andar, agudo sentido
del olfato, excelente rastreador, boca suave, magnifico
estilo para cobrar, sin titubeos a la hora de zambullirse
en el agua por desapacible que esta este y obediente, siempre
al pie del cazador esperando la orden oportuna. Es el Retriever
Dorado.
Desde 1913 se registraban conjuntamente el Retriever Dorado
o Amarillo, el de Capa Lisa y el de Capa Rizada, y tenemos
que llegar al 1920 para ver reconocido al primero con un
registro separado. En la década siguiente contemplamos
un aumento notable de su popularidad, ganada a pulso por
su magnífico aspecto y su sagacidad. Hoy se cuentan
por muchos millares los ejemplares que se registran anualmente
en todos los Kennels Club.
Y es que el Retriever Dorado no es solamente un buen “cobrador”.
Da lástima ordenarle que se lance al agua con su
maravilloso pelaje o exponerlo a los peligros de la maleza.
En consecuencia, el público lo eleva de categoría
y lo convierte en perro doméstico, de lujo o compañía.
Es leal, inteligente y amable, su tamaño y su fuerza
se imponen, y su papel de guardián queda establecido.
Pero no se acaba aquí su utilidad. No es tímido
ni agresivo, sino obediente y fácil de enseñar.
Y realiza el papel más humanitario de su vida: se
transforma en perro lazarillo. ¿Puede pedirse algo
más al Retriever Dorado?