Su origen se remonta a la época de la colonia, cuando
los portugueses traían con ellos Mastines Ingleses,
Bulldogs y Bloodhounds; formándose la raza en la
fusión de esas sangres.
Primeramente fueron usados para la contención de
esclavos en las plantaciones y para la captura de esclavos
fugitivos, a los que rastreaba fácilmente gracias
a su excelente olfato, devolviéndolos vivos a los
guardianes. Hoy presta un óptimo servicio como custodio
de bienes y mantiene sólo la formación de
rebaños; cualquier animal desobediente es llamado
al orden con un enérgico mordisco.