Canarias constituyó paso obligado y repostadero
hospitalario en la ruta americana para el tráfico
marítimo español e inglés, lo que propició
que las razas de presa hispanas y británicas marcaran
su influencia en el presa canario
A partir de 1982 un grupo de criadores decide trabajar en
equipo para la recuperación de la raza, que en aquellos
años sufre su mayor crisis.
En los años sucesivos se organizan diversas concentraciones
y muestras de perros "tipo presa canario" con
indudable éxito, despertando un gran interés
entre los aficionados a la cinología.
En 1989 se procedió finalmente al reconocimiento
a escala nacional de la nueva raza con el nombre de presa
canario.
A partir de los primeros años del siglo presente
comenzamos a contar con documentos gráficos que representan,
por primera vez, al perro de presa de Canarias. Algunas
de esas viejas fotografías muestran perros que vivieron
en la primera mitad del siglo, es decir en el periodo que
precede a su casi extinción y posterior recuperación.
En todas ellas nos encontramos a animales con un fondo genético
común pero dispares morfológicamente, todos
son resultado de los cruzamientos y mestizajes: perros canarios
tipo presa con majoreros, y la fusión de ambos, el
denominado perro de la tierra, con los perros ingleses tipo
bull and terrier, procedente del antiguo bulldog y sus variedades.
Naturalmente en el aspecto psíquico, la fusión
está presente, y el perro de presa no sólo
es un animal espléndidamente dotado para la lucha
y el acoso, sino que reúne unas condiciones idóneas,
como perro boyero, para la conducción y brega de
ganado vacuno y, por extensión, como guardián
en toda clase de tareas de vigilancia y defensa.
El perro de presa de las Islas Canarias es un perro polivalente,
no es esencialmente un gladiador; es decir en sus genes
no está grabado con tanta intensidad el instinto
de sus antecesores de tipo bull, que llevaban la lucha hasta
sus últimas consecuencias. El presa canario tiende
siempre a la fijación de la mordida y en todo caso
intenta mejorarla y mantenerla quieta durante largo tiempo,
característica que recuerda al antiguo bulldog, motivo
por el cual cruzaron los ingleses este perro con terrier
para obtener combates más movidos, sangrientos y
prolongados.