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A lo largo de la historia
se han descubierto en zonas de la antigua Asia, África
y Europa grabados, pinturas, escritos, etc., que representan
o hablan de perros moteados cuyo tamaño y tipo recuerdan
bastante al Dálmata de nuestros días; si bien
parece que su tamaño era algo menor.
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Las referencias
históricas tienen muy diversa cronología; por
ejemplo, en frescos de tumbas de faraones egipcios se han
encontrado perros con una estampa semejante a la del Dálmata,
lo que hace que muchos autores se alejen de la idea de atribuirle
un origen puramente europeo. Hay entendidos que opinan que,
al igual que otras razas, se ha desarrollado en Europa después
de haber sido introducido hace tiempo.
Otra hipótesis, aunque más
reciente, asegura que el Dálmata puede provenir del
Dogo Alemán, exactamente de la variedad arlequín,
de hecho en algunos lugares de Europa se le conoce aún
como «Petit Danois». Esta idea no es aceptada
por muchos, pues su aspecto es muy diferente al del Dogo,
sobre todo en la cabeza, que en el Dálmata es tipo
bracoide, o porque las marcas de éste se deben a un
gen distinto al que las produce en el Dogo.
Existen teorías que sitúan
su origen en Francia o Italia, si bien la que finalmente aceptó
la Federación Cinológica Internacional (FCI)
es la que sitúa su cuna en Dalmacia, a orillas del
Adriático, en lo que hoy es la República de
Croacia y anteriormente pertenecía a la antigua Yugoslavia.
Esta adjudicación ha sido muy controvertida
debido a que hay pruebas suficientes para demostrar que los
primeros Dálmatas se importaron a Croacia desde Inglaterra
bien entrado el siglo XX, sin haber indicios sobre su existencia
anterior en este lugar.
Al margen de su auténtico origen, es cierto que después
de la Edad Media se difundió por muchos lugares de
Europa. Tal vez quienes contribuyeron en parte a esta difusión,
y a su posterior popularidad, fueron los grupos de antiguos
gitanos, quienes se hacían acompañar por ejemplares
de esta raza.
Su fama se extendió a Gran Bretaña gracias a
miembros de la clase alta, que en aquellos tiempos solían
hacer viajes por Europa y en algunas ocasiones regresaban
con estos llamativos perros moteados. Pronto se extendieron
entre la aristocracia británica, que los utilizaba
como perros de carroza; en aquel país, al igual que
en Francia, miembros de la nobleza hacían seguir sus
carruajes por Dálmatas como signo de poder y distinción.
En el Reino Unido fueron utilizados por los
bomberos como perro de salvamento. Al principio se usaban
como cazadores de ratas en los parques de coches y establos,
luego comenzaron a seguir a los vehículos en sus salidas
y con el tiempo participaron en las labores de rescate. En
la actualidad no se les utiliza para la caza, en cambio en
el pasado realizó esta labor con verdadera capacidad. |