Hay polémica acerca de la etimología de la
palabra collie. Algunos autores aseguran que procede del
término colley, un tipo de oveja que recibe este
nombre; otros creen que viene de la palabra coallies, que
significa carboneros. Tampoco se ha llegado a un consenso
sobre las razas que intervinieron en la formación
del Collie, de hecho se especuló sobre la posibilidad
de que fueran descendientes de los primeros perros de pastor
llevados por los romanos cruzados con los perros que utilizaban
los vikingos, de tipo spitz; también se estima la
posibilidad de que nacieran de distintos cruces entre Setter,
Borzoi y otras razas, como, por ejemplo, una variedad pequeña
del Terranova.
En 1888, en Birmingham, fue exhibido por primera vez un
Collie rubio, hasta entonces la mayoría eran tricolores;
este ejemplar causó gran sensación por su
belleza, se llamaba «Old Cockie» y ha llegado
a ser considerado como el padre de la raza. Por aquella
época, la hembra que cosechaba mayor número
de premios era «Meg», así que en 1875
fue cruzada con «Old Cockie». Posteriormente,
en cruces consanguíneos de abuelo con nieta, se fueron
obteniendo distintos ejemplares de gran belleza que han
ido formando las distintas líneas genéticas
de la raza.
En 1891, en la exposición de Crufts, la más
importante del Reino Unido aún en la actualidad,
se exhibieron Collies de la reina Victoria que ganaron varios
premios. Precisamente, el hecho de que esta raza fuera una
de las predilectas de la monarquía hizo que alcanzara
una gran popularidad primero entre la aristocracia y después
en el resto de la sociedad.
Sin embargo, después de la Segunda Guerra Mundial
el número de criadores de Rough Collie se redujo
drásticamente. Sólo a partir de 1944 se produce
el resurgir de la raza.