Los toltecas tenían una raza de perros llamada techichi.
Y las tallas en las piedras de Huejotzingo muestran el detalle
completo de un perro muy similar al chihuahua moderno. A
partir de esta evidencia, podemos con seguridad decir que
el chihuahua es un descendiente directo del Techichi tolteca.
Otras evidencias también se han encontrado, que
indican de la existencia del techichi en Chichen Itzá
y Yucatán.
Los techichis eran una necesidad religiosa entre los antiguos
toltecas, y luego también entre los aztecas. Se han
encontrado restos de esta raza en tumbas humanas en México
y también en partes de los Estados Unidos.