Es un perro inteligente
que cuida con gran celo a la familia, pero de forma discreta,
sin alardes de agresividad. Es muy apegado a su amo, con el
cual es absolutamente incondicional, lo que hace muy difícil
aceptar a un nuevo dueño. Con los niños se comporta
de manera juguetona y alegre, además de mantener una
actitud vigilante.
Aprende con facilidad, es muy fácil
de adiestrar. Necesita ser educado con firmeza pero sin brutalidad
y con paciencia, ya que sólo alcanza la madurez hacia
los 18 meses o lo dos años de edad. No le gusta la
soledad. El Boyero de Berna tiene buenas relaciones con otros
animales.
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