Durante la primera década del siglo XX se omitió
del estándar a los ejemplares blancos con marcas
negras o de otros colores. Después llegaron las dos
guerras mundiales y el auge del Bearded Collie se vio tan
afectado como el del resto de razas caninas europeas. Entre
1929 y 1934 la señora Cameron Miller crió
algunas camadas, aunque se asegura que realizaba cruces
con perros Bobtail, en cualquier caso, su muerte acabó
con sus esfuerzos por la raza ya que nunca más se
supo nada acerca de sus perros.
No es hasta 1948 y 1949 cuando se registran dos nuevos
Bearded Collie, antecesores de todos los perros de esta
raza actuales. Como es lógico, los ejemplares incorporados
a la cría selectiva por los amantes de la raza procedían
de los granjeros escoceses, quienes los seguían criando
sin ningún criterio estético, por ello la
búsqueda de ejemplares adecuados fue una labor muy
ardua, en la que hubo muchos fracasos pero también
los aciertos que llevaron a la formación de la raza
tal y como la conocemos hoy.
En la década de 1950-1960 empiezan a exponerse distintos
ejemplares, el club fue formado (1955) y se produjo un crecimiento
paulatino de las inscripciones en los libros de orígenes
británicos.
Ya en 1964 se revisa el estándar, cuya innovación
más importante fue la modificación de la altura
a la cruz. Desde 1987 es una raza popularísima en
el Reino Unido.